Me asomé por la ventana y disfrute del viento en mi cara. El día estaba llegando a su fin y aun no había podido hacer nada fructífero. Como aun quedaba algún que otro rayo de solo decidí que ya era hora de visitar la vieja biblioteca familiar heredada de mi tía. Aunque era reciente, hecho que contrariaba automaticamente el nombre con el que la apodamos nosotras, estaba abastecido por numerosos e interesantes volúmenes. Me arrastre pesadamente a la cocina pensando en lo relajante que seria estar tumbada en la cama escuchando algo de música, para después pararme en medio de la habitación y empezar a negar con la cabeza, leer era lo que más me gustaba y por pura veguería no iba a dejar de hacerlo ahora. Me acomodé en la silla más próxima y deguste algunos manjares, nada más y nada menos que galletas de chocolate y crepes de dulce de leche. Esas sin dudas eran mis pasiones prohibidas. Bueno, eso y leer, por supuesto.
Cuando acabé de merendar reanude la marcha por la casa. Pero esta vez acabe el recorrido en la magnifica estancia llamada biblioteca. Decorada como en la época victoriana, era sin duda la habitación mas bella que había en mi hogar. Agarrando el libro que había en la mesilla, corrí hasta la punta de la sala y salte sobre el mullido sofá que me había agenciado desde que llegue a este lugar. Miré la portada, era llanamente simple, eso me sorprendió. Estaba acostumbrada a colores excentricos y atrayentes. Curiosa como era determine que la mejor forma de saber su trama era obviamente empezándolo a leer. Pero antes de nada quería determinar de donde lo había conseguido. ¿De una amiga? Claramente imposible, las pocas que tenia no eran muy amantes de la lectura. ¿Biblioteca municipal? Absurdo, no la pisaba desde que hace un par de años se me había pasado la fecha de entrega de un libro y al final había decidido quedarmelo. ¿De un elefante volador?
Después de buscar y rebuscar en mi obtusa mente, haye la respuesta.El jueves pasado había recorrido un mercadillo de libros viejos que hacían por mi barrio y como siempre, me había puesto las botas comprando.
Despejando mi cerebro de cosas insustanciales, retomé la acción que estaba ejecutando hace unos minutos, saciar mi curiosidad.
Al acabar de leer la pagina me entro un risa tremenda, que forma de empezar a escribir un libro era esta:
El libro de magia y hechicería
Ahora que empezaste a leer este libro, serás dueña de el y por lo tanto se te concederán los poderes de mago o bruja que contenga. No debes dejar que otra persona lea este libro ya que pasaría a ser de su propiedad a menos que ya consiga el poder de él que le toca. Para mayor seguridad debes leer el hechizo de la página siguiente y así podrás hacer una copia del libro y consecuentemente no exponer al libro a peligros innecesarios. Este manual le enseñara a ser el mago o bruja que cualquiera desea pero cuidado, a veces la magia puede ser peligrosa, por eso si eres menor de edad según los estatus que rigen en su mundo le aconsejamos que no use los hechizos que van de la pagina 957 a la 1600. También si aun no sabe controlar bien los poderes que este libro conlleva puede ir a LANGLEY, nuestra academia de magia, al que solo puede acceder si se posee la magia Blanca. Si desea ir tendrá que leer en voz alta mirando un objeto con reflejo el hechizo que viene a continuación:
Reflejo que toda sabiduría tienes
zhain kakameru matarien
Aparece ante mi
lili kamotho
Y aconséjame para llegar al sitio
amaneratsu lerbithe
Al que quiero ir
titinmu yia
Por si aun no te lo he dichoLangley es mi destino.
a bite lesen Langley timine hore
También deseo transportar
a yare sahsa mana
Cosas en mano y mas.
golre petsu nene
Cuando use el hechizo procure tocar todas las cosas que desee llevar. En el reflejo aparecerá un transportador, para ser exactos, es la imagen del lugar a donde desea ir y en este caso, aparcera ante usted la academia Langley.
Si, me parecía un disparate que un libro que apartentava un trama tan cautivante por su simpleza se hubiera convertido en esto, una sarta de tonterías. Pero después de ojear un par de páginas supe de inmediato que no encontraría nada más que no fueran hechizos y tonterías de esas. Así que dejando el tomo en el suelo, me levanté del diván y me dirigí hacia la salida. Al último tramo me paré, me acerque mas lentamente al librero y apreté los puños. Allí se encontraba una foto de mi tía. Ella, situada en el centro, sujetaba con las dos manos una tarta y debajo, me encontraba yo alzando las manos para intentar coger el bizcocho de chocolate que tanto me gustaba. Sonreí tiernamente al recordar los buenos momentos de mi infancia que había pasado gracias a ella. Al morir mi madre me acogió en el seno de su familia recomfortandome con su alegría, espontaneidad y sobretodo con sus locuras.
Por eso, y por ella, sentencie que la mejor forma de rememorarla era regalarle este momento, Recogí el libro y fui hasta el espejo del baño dónde recite el "hechizo"...
No paso nada.
-Ves tía, se que te habría encantado mirarme aquí, disfrutando de cada momento, dejando de lado la lógica. Pero quiero que,aunque no estés conmigo, sepas que siempre te recordare- una lágrimacayó desde la comisura de mis ojos hasta el suelo- pero como siempre, yo no tengo nada especial.
Que equivocada que estaba.
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