Capitulo 3
Nos
movimos a paso ligero en dirección al norte o al menos es lo que pude deducir
al ver como comenzaba a salir el sol. La chica al principio no me hablo ni hizo
nada para que el ambiente no fuese tan incomodo, pero poco a poco a medida que
iban pasando los minutos, fui descubriendo algunos detalles de ella. No eran
muy importantes pero sirvió para que dejara de estar alarmada cada vez que se movía
un arbusto. Su nombre era Clara y su edad no era mucho mayor de lo que había
pensado en su momento, 17 años.
Me
contó que por la noche estaba prohibido salir de la academia porque los
peligros rondaban por la zona. Ese dato en especial hizo que tuviera un escalofrío.
También me explicó que los daublins eran un grupo de estudiantes que tenían
habilidades especiales y que la directora los había nombrado los protectores de
la academia, exactamente no concretó cuáles eran, supuse que se les daba mejor
correr y esas cosas. Cuando volvió a salir el tema de los daublins, añadió que
estos adolescentes atormentaban a
cualquiera que no les hiciera caso. Y por ultimo finalizo nuestra charla
aconsejándome que si los veía no hablara con ellos y que sobre todo si me
pedían algo lo cumpliera ya que eran muy peligrosos. Su mirada alarmada hizo
que asintiera aunque tuviera ganas de contestar que ningún idiota iba a hacer
que me encogiera como un animal asustado. Al cabo de un rato ante nuestros ojos
apareció una mansión muy antigua y grande, a medida que nos acercábamos nuevos
detalles descubría, como que los laterales del portón estaban decorados con una
escritura muy extraña y que una fuente con forma de ángel decoraba el centro
del patio, la gente caminaba de forma ordenada y algún que otro estudiante
estaba sentado en las bancas. Retomamos la conversación al llegar al portón, me
recomendó que no hablara muy fuerte y que la siguiera por donde iba ya que el
pasillo por el que íbamos a pasar era el más transitado por los daublins y lo
que menos tenía que hacer era llamar la atención.
-y
recuerda, sobre todo haz como si no fueras novata ya que su hobbie más famoso
es dejar mal a los nuevos.- la chica no parecía un peligro así que decidí hacer
caso a sus recomendaciones.
-lo
intentare…
-bueno
allá vamos- me dijo mientras abría el portón
A
continuación un pasillo apareció delante de nosotras, unos pasos para delante y
gente de todo tipo paseaba por el lugar, otros pasos más y el lugar se
convirtió en una sala y por último unos toques en la puerta que había en el
fondo de la habitación y una mujer de unos cuarenta y tantos años nos preguntó
por nuestra visita:
-¿A
qué se debe vuestra presencia? - nos preguntó -¿acaso te volvieron a castigar
clara?
-No
señora, simplemente me encontré a esta chica por los alrededores y ¿Acaso no fue
usted la qué puso las normas de integración, solidaridad, bla ,bla, bla, con
los desfavorecidos? Pues la encontré en mal estado y quise ofrecerle mi ayuda y
a ser posible la del colegio -cuando la directora se giró me susurró en la
oreja- si te dejan quedarte ven a hacerme una visita a la habitación 103, está
en el tercer piso, suerte.
-vale-
le respondí.
La
mujer suspiró pesadamente-Bueno, vamos pasa y
tu clara luego me explicaras porque te encontrabas en los alrededores.
-vale
señora- respondió sin que le fallara la voz.
Cuando
Clara ya se hubo ido me senté en la silla de cuero que había enfrente del
escritorio y espere a que hablara:
-Señorita
me podía explicar cómo llegó hasta aquí, ¿fue por el bosque triangular? O ¿por
el desierto de las calaveras?
-Perdón
¿es esto una broma? Dudo que esos nombre existan de verdad, mire señora estoy
muy cansada tan solo quiero volver a mi casa por favor no me tome el pelo.
Me
fulminó con la mirada- ¿Le parece que le estoy tomando el pelo? ¿Hay algo en mi
expresión que le indiqué que lo estoy haciendo?- dijo para después añadir- como
veo que no parece estar en muy buen estado se lo dejare pasar por esta vez. Y
ahora, cuénteme exactamente qué ha pasado.
-Probablemente
no me crea pero no lo recuerdo muy bien, puede ser que me hayan raptado o algo,
pero desperté en un claro con un par de heridas-decidí omitir lo del libro- y
me puse a caminar buscando algún rastro de vida, al cabo de unas horas encontré
a Clara que me ayudó y me trajo aquí, no sé que ha pasado pero si a usted no le
importa me gustaría llamar a un familiar para que me venga a buscar.
-Déjeme mirarle la mano- ignoro mi petición-
mmm, sí, veo cierto potencial, hace tiempo que no acogemos a alguien que ha
venido de esta manera pero
intuyo
que más adelante mejorara con sus técnicas. Decidido, pero antes,¿Cómo se
llama?
-Sara-esta
mujer no decía nada más que incoherencias, ojala esto fuese un sueño y
despertara en mi cama, en mi habitación, con un bol de cereales de chocolate esperando
en la cocina y un libro en la sala de estar.
-Sara,
vera esto es Langley, la escuela de magia blanca, admitimos a 100 magos y magas
al año, a veces el número varía, este año ha disminuido bastante esa cifra, por
eso le puedo ofrecer una plaza, sería como una beca. Por su expresión me parece
que nunca a escuchado hablar de nuestra academia, es raro pero alguna vez ha
pasado, le puedo dar un día para que mire un poco las instalaciones y como
serían las clases, si no le interesa tan solo dígalo y le enviare a cualquier
parte del reino del que pretenezca.
-es..to..aah…
¿me está hablando de España?-al ver su confusión concreté- ¿Europa?¿planeta
tierra?
-Oh,
¡¿usted viene de la tierra?! Ha habido tan pocos casos… tan solo he conocido a
una persona en la vida que haya venido de allí, es difícil cruzar el portal
trimensional. Pero claro, si no le interesa puedo borrarle de la memoria estos
sucesos y enviarla..ejem…a España. Bueno voy a llamar a otro alumno para que le
acompañe hacía la enfermería, espere un momento aquí.- Accedí sin mucha
convicción.
Durante los minutos que tardó en llegar el estudiante, intenté asimilar todo
lo ocurrido, por alguna razón hoy inclinaba a pensar que lo que dijo la mujer
era cierto cuando algún otro día me habría puesto a gritar como una loca y
salir corriendo. Me encogí de hombros, qué más daba que me quedase unos minutos
más, claramente no había ningún otro lugar en kilómetros a la redonda y me
dolía mucho la muñeca. Tras varios segundos alguien entró en la habitación,
levanté la mirada esperando encontrar a la directora pero fue otra persona a la que vislumbre. Un chico rubio, de ojos de
color miel, facciones finas y delicadas que hacían que pareciera un ángel, me
dirigió la mirada.
-Víctor
acompaña a esta chica a la enfermería- le dijo al chico-
-venga
vamos-dijo el chico con voz fría
-claro…-
rodé los ojos, que maleducados eran aquí, ni una presentación, ni un necesitas
algo mas, este chico francamente no me caía nada bien.
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